Publicado: Jue Nov 09, 2006 11:33 amAsunto: Adiós al hombre que triplicó la automoción en Vigo
Publicado en el Periódico LA VOZ DE GALICIA.
Interesante comentario sobre la trayectoria histórica de la fábrica Citroën de Vigo.
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La jubilación del presidente de PSA, Jean Martín Folz, abre una incógnita sobre el futuro de la planta gallega
La historia de Citroën en Vigo transitó por la escurridiza línea del riesgo, la duda y las apuestas empresariales. El grupo galo desembarcó en una precaria Zona Franca a principios de 1958. Hasta 1961, cuando se inauguró la fábrica de Balaídos, ocupó un improvisado taller de montaje habilitado en un almacén cedido por Aduanas junto al actual edificio del Real Club Náutico. Allí nacieron las primeras furgonetas 2CV.
La crisis de los 80 a punto estuvo de desbaratar los planes vigueses de Citroën. Y fue la década de los 90 la que consolidó ratios de producción (1.300 coches al día) que convertirían a la planta en baluarte del grupo. La llegada a la presidencia de PSA de Jean-Martin Folz, un ingeniero de Minas que había presidido varias empresas en Francia y colaborado en los ministerios galos de Industria y Medio Ambiente, propició el despegue de la automoción en Vigo.
Folz agrupó Citroën y Peugeot en un sólo grupo y convirtió a la planta local de Citroën en uno de los tres primeros centros de producción de PSA. Dejó de fabricar por marcas e inició la construcción sobre plataformas. Y Galicia no perdió la oportunidad. El entonces director industrial, Jean Louis Silvan, llegó a llamar «loco» al director de Vigo, Javier Riera, por asumir «tantos retos de fabricación al mismo tiempo». Pero tanto Silvan como Folz le prestaron su voto de confianza. Y la planta respondió. Casi una veintena de modelos salieron de las cadenas de montaje gallegas desde 1997, lo que permitió triplicar las cifras de empleo y producción en el sector auxiliar de la automoción gallega y duplicar el rendimiento de la instalación de Balaídos, que desde entonces mantiene una media de 2.000 coches terminados al día.
A Folz le tocó iniciar el despliegue de PSA fuera de Europa y abrió plantas en China, Brasil, Argentina, Colin (Chequia) y Trnva (Eslovaquia). El grupo pasó de vender el 10% de su producción fuera de la UE a más de un 30%.
Vigo aguantó el tirón a base de ingenio y esfuerzo laboral (la plantilla cayó en más de 2.000 trabajadores, hasta los 9.000 operarios, y flexibilizó las contrataciones). Hoy la fábrica produce ya a un coste similar a las plantas del Este y casi 400 euros por vehículo más barato que algunas plantas de Europa.
Las dudas del relevo
La jubilación de Folz -que dejará la empresa a los 60 años, en febrero del 2007- y la llegada de Christian Streiff, el ex presidente de Airbus, abre ahora nuevas incógnitas. ¿Podrá mantener Vigo el nivel de producción actual (cerrará el año en el umbral de los 470.000 coches) con la apertura de PSA a los mercados del Este?, ¿la crisis de ventas en la UE, que ya provocó un ajuste de 10.000 empleos en PSA en dos años, obligará a Vigo a cederle trabajo a otras fábricas con peores resultados?
La cúpula gallega de PSA espera que Christian Streiff sigan «confiando en Vigo», esa fábrica reiteradamente elogiada por el presidente saliente y cuyas fórmulas de trabajo fueron puestas como ejemplo para responsables de otras plantas de producción de PSA en todo el mundo. Pero la dura competencia crece hacia el Este y la imperiosa necesidad de rebajar costes mantiene a la automoción gallega en el filo de la misma navaja sobre la que camina desde hace ya cinco décadas: el riesgo, la duda y las apuestas. Por ahora, su mejor baza tras la próspera era Folz, y casi la única, son sus resultados.
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